jueves, 1 de mayo de 2008

Tom Jobim.- Samba de una nota só



No estamos tan lejos de los seres unicelulares. En mi caso, la proximidad es exasperante. Mi existencia parece discurrir en una cuerda en tensión entre el instinto de supervivencia y la mitosis. A duras penas alcanzo el primero, del segundo mejor no hablar. Me alimento, me relaciono con mi entorno, me comunico y reacciono ante el estímulo. El menor cambio en mi hábitat conlleva un aumento de estrés desproporcionado. Una racha de viento a mi favor llena mis velas del vano anhelo reproductivo y del deseo de colonizar el planeta con mi semilla. Durante esos días todo es felicidad.

Luego llega la resaca, el cansancio, la imposible labor de levantarse de la cama, los pensamientos recurrentes ya superados. La escritura automática. Esta ha sido mi semana. Así que he decidido no hacerme excesivo caso, tal vez así, llegue a un estado de equilibrio inmerso en mi charca calentita, lejos de los pensamientos depredadores.

Quiero aprovechar este breve espacio para desearle todo el mal posible al argentino que durante la última fiesta, se llevó con él, además de la chica que me gustaba, mi autoestima unicelular.

Pd.- ¿conoces alguna academia de ligue? A ser posible con prácticas en empresas.

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