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domingo, 29 de marzo de 2009

Camarón.- Volando Voy



No lo esperaba tan brillante. Sabía que llegaría pero, como tantas otras veces, miraba hacia otro lado, esperando equivocarme. O simplemente, ignorarlo hasta que tomara la consistencia de un muro ineludible. Pero no lo esperaba tan cercano ni tan cierto.

Todos mis finales han tenido un pequeño momento previo de extrema claridad. Luz en forma de diversión, satisfacción, alegría o acomodo a un lugar o situación. Pero jamás son preludio de un estado permanente, más bien, son la calma anterior a la tormenta. Y es que, por mucho que desvíe la vista, los cambios llegarán. Algo acabará, o tal vez todo, o casi todo y volveré a enfrentarme a la reconstrucción de la vida, con la experiencia que dan los ensayos, con la ilusión de la novedad, con la única certeza del cambio constante.

sábado, 20 de octubre de 2007

Kiko Veneno.- Me siento tan feliz


Kiko Veneno - Me siento tan feliz - ZappInternet

Hace unos años, un chaval cargado de limones entró en el bar que yo frecuentaba. Fue directo a ver a Ester, la camarera, y le dijo que la dueña del bar se los había encargado. Los limones estaban verdes y la bolsa rota.
- Que sí que sí, que Montse me los encargó.
- Si es así... ¿qué te debo?
- 20 Euros
- ¡¿20 Euros?!

Todo era muy sospechoso. Tanto, que cuando Montse llegó se armó la de Dios es Cristo. Porque ella no había encargado nada, y menos un saco enorme de limones verdes.

Más o menos por aquella época yo acababa de descubrir a Kiko Veneno. También en el bar de Montse. Y viendo la escena de la bronca busqué la canción "Salta la rana", que por algo dice que "me tiraste un limón y me diste en toda la frente. Son las cosas del amor, esa estrella reluciente".

Cuando le puse nombre a este blog, los versos de Kiko Veneno flotaban por mi mente y, finalmente elegí uno de ellos... Lo que yo no sabía es que Kiko había estado rondando por mi cabeza desde hacía ya mucho tiempo, cuando me pasaba horas embobado frente a la televisión viendo La Bola de Cristal. Jamás lo reconocí bajo el disfraz de Frankenstein.

Hoy revisitaba aquellas imágenes (youtube no tiene límite!) y he reencontrado viejos amigos baúdicos. También he podido entender cómo llegué hasta aquí. No me extraña ser quien soy cuando el héroe de tu infancia es una bruja de látex que no deja de gritar "Viva el mal, viva el capital!"