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sábado, 31 de diciembre de 2011
Feliz 2012
Crear documento: Menú tabla. Crear: 2 filas, 2 columnas. Como en el fondo me importa, cambio el tipo de letra TREBUCHET MS. No soporto Times New Roman. Y empiezo a escribir: las ilusiones y decepciones, los proyectos y fracasos,... cada uno a su lado: lo aprendido y lo olvidado, las llegadas y partidas, los trabajos y los días, las ausencias y los lugares.
Y como cada año, me sorprendo de lo bueno y de lo malo. A veces dudo en qué columna colocar un recuerdo, pero siempre acaba cayendo al lado positivo. Prefiero vivir algo que imaginarlo. Y entonces sonrío, sonrío como no lo hice entonces. Empiezo a amar ese recuerdo.
2011 ha sido un año tranquilo y amargo, con un ligero sabor a mar y mucha montaña. Gracias por estar ahí, ahora o siempre.
Espero verte el año próximo para darte un abrazo
sábado, 19 de diciembre de 2009
Feliz 2010!

Hace unas semanas, paseaba por el cementerio de Montparnasse. Cerca de la salida, en una calle principal, cuando mis pies habían tomado ya la determinación del almuerzo, me topé con la tumba de Pierre Larousse. Y Sara, que es mi amiga, aunque me haga dormir en el suelo sobre unos cojines, me detuvo: - Espera, quiero hacer la foto. Sara hizo la foto y yo le expliqué la cantidad de horas que de niño, había pasado estirado sobre la cama de la habitación de invitados de casa de mis padres leyendo al azar artículos de la enciclopedia Larousse. Me encantaba saltar de uno a otro. De una batalla desconocida a un país asiático, de un compositor a una bacteria, de una diosa antigua a un reciente dictador. Y yo soñaba. Imaginaba las perdices que comían Josefina y Napoleón o el ruido de las calles de Pekín. Soñaba las óperas que leía, los movimientos de los átomos. Pero sobre todo, me gustaban las biografías.
Y yo seguía soñando. Y deseaba con todas mis fuerzas que algún día, mi nombre apareciera impreso en aquellas hojas satinadas. Y, tal vez, si se producía la alquimia, imprimirían mi foto en el margen de la página. Pero sobre todas las cosas, yo deseaba dos cosas: un pequeño párrafo al final que indicara a quién había influenciado y que las fechas y lugares de inicio y final de mi vida estuvieran lo más alejadas posible. Ya conocía las primeras, queda por conocer las segundas.
Y así crecí. Y estudié. Y llegué a París, al cementerio de Montparnasse. Y superado todo, llegó mi 33 cumpleaños. Y aquel día, los alumnos no llegaron. O llegaron tarde, y me cantaron cumpleaños feliz y me regalaron una cartulina naranja llena de buenos deseos.
Hoy es sábado, Barcelona queda ya lejos, casi tan lejos como el 17 de diciembre del 1976. Y el trayecto andado se ha hecho corto y queda mucho por andar. Feliz año nuevo!
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